Citizen self-esteem

 

Recuerdos de “Un Cariño para mi Ciudad”. Extraída de http://www.panoramio.com/photo/63692506

Man must leave the state of nature in which he follows the whims of his imagination, and join with all other (…) undergoing a legal public external constriction (…) everyone should (…) enter a civil state.

-Immanuel Kant[1]

A few months ago I was driving on a main avenue in Caracas. I had the green light. However, this did not mean anything to another driver who did not respect my turn and crossed the very busy road at 6 p.m. Although the event bothered me, it did not surprised me, since situations like these are fairly common in my city. People give a damn about traffic lights. I just thought: “If that crazy person were in Miami, he/she would have never thought of doing that”.

Why is there such a behavior? The quasi-automatic explanation can be found in the reigning impunity. According to 2011 official reports, out of 867.004 processed cases, 71% were dismissed, 20.5% were filed away because of lack of evidence, and only 8.2% concluded in accusations (p. 19). This means that in 2011 91.8% of the cases brought to justice remained unpunished.

Despite the Venezuelan tendency to redact a regulation for every single event (the Constitution is very prolific with 350 articles, for example), people do not feel obligated to follow the law, simply because no punishment will be found.

Even though impunity can explain anomy, it is also a simplistic way to observe the problem. Without justifying the irresponsible governmental inefficiency that allows impunity to increase, people do not cooperate either. Please note that I am talking about people, and not citizens.

According to Jordi Borja and Zaida Muxi (2000), citizenship is a status that recognizes the same duties and rights for everyone who lives and coexists in the same territory (p.64).

Situations like the one described at the beginning, not only indicate that there is no efficient law enforcement, but that also the inhabitants of this city (regardless of social status) do not comprehend the meaning of citizenship, which is very costly to coexistence and society building.

Here is another clear example. When there’s traffic in freeways in Caracas, some people go into the berm and at the end of it they cut in line, which results in even heavier traffic. In a particular road, several police officers were stationed in order to prevent such behavior. So, 3-4 policemen are being used because some drivers won’t follow basic traffic rules. Taking into account the high personnel deficit in police corps which can go beyond the 300%, it is absurd that these officers are simply watching over some freeloaders, instead of taking care of more urgent situations. Then the same people that cut in line are the ones who complain about how inefficient the police are.

Venezuela has many problems that darken a positive future, i.e. insecurity, inflation, corruption, political prisoners, invasions, poor infrastructure, and an infinite etc. However, the non-citizens inhabitants make things worse. “No one should be more interested in the conditions of his/her environment than the ones who live in it. But this does not always occur” (M. Clavier, 2003, p. 164). If we truly appreciated our city and our fellow citizens, if we had citizen self-esteem, perhaps Caracas would be a kinder city. We might not solve problems out of our reach, but we can be responsible for our own actions in order to enter a civil state, where the law is followed and rights are respected.

Referencess:

Borja, J. y Muxí, Z. (2000): El espacio público, ciudad y ciudadanía. Recuperado el 3 de febrero de 2013 en http://pensarcontemporaneo.files.wordpress.com/2009/06/el-espacio-publico-ciudad-y-ciudadania-jordi-borja.pdf

Clavier, M. (2003): Ciudadanía Activa. En Universidad Metropolitana, Entorno Urbano II. 2001-2007. Maestría en Diseño Urbano. Caracas: Universidad Metropolitana.

República Bolivariana de Venezuela, Ministerio Público, Despacho de la Fiscal General de la República (2012). Informe Anual 2011 a la Asamblea General. Recuperado el 3 de febrero de 2013 en http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?uuid=c9efb1a0-93db-4320-8c9f-be4d1a49397b&groupId=10136.

Image “Un Cariño para mi Ciudad” of http://www.panoramio.com/photo/63692506


[1] Cited in Bobbio, N. (1989): Estado, Gobierno y Sociedad. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. (pp. 57-58)

Autoestima ciudadana

Recuerdos de “Un Cariño para mi Ciudad”. Extraída de http://www.panoramio.com/photo/63692506

Recuerdos de “Un Cariño para mi Ciudad”

El hombre debe salir del estado de naturaleza, en el que cada cual sigue los caprichos de su fantasía, y unirse con todos los demás (…) sometiéndose a una constricción externa públicamente legal (…) cada cual debe (…) entrar en un estado civil.

-Immanuel Kant[1]

Hace algunos meses iba manejando en una avenida principal de una zona clase media en Caracas. Tenía el semáforo en verde. No obstante, esto no significó nada para un conductor que cruzó atravesando la vía principal bien transitada, aproximadamente a las 6 de la tarde. Me dio mucha rabia, pero en estos días tales situaciones son tan comunes que no me ocasionó especial alarma. Solamente pensé: “Si estuviera en Miami, ese loco ni se le hubiese pasado por la cabeza hacer eso”.

¿Por qué entonces tal comportamiento? La explicación casi automática se le puede atribuir a la impunidad reinante. Según el informe del Ministerio Público (2012) correspondiente al año 2011, de 867.004 causas tramitadas, 71% fueron resueltas por sobreseimiento, 20.5% fueron archivadas por falta de pruebas, y 8.2% concluyeron en acusaciones (p.19). Esto significa que 91.8% de los casos no tuvieron tratamiento completo; esto es, hubo un 91.8% de impunidad.

A pesar de que en Venezuela se tenga una de las constituciones más largas y se redacten reglamentaciones para casi todo (revisen las gacetas oficiales diarias), lo común es que la gente no sienta obligación alguna por seguir las leyes, porque muy probablemente no va a encontrar ningún castigo.

Pero si bien esta explicación es bastante lógica, es un tanto simplista. Sin ninguna intención de justificar la ineficiencia gubernamental generalizada que es bastante irresponsable, la gente tampoco pone de su parte. Cabe destacar que estoy hablando en términos de gente, y no de ciudadano.

Según Jordi Borja y Zaida Muxí (2000), “Entendemos por ciudadanía un status que reconoce los mismos derechos y deberes para todos los que viven – y conviven- en un mismo territorio (…)” (p.64).

Situaciones como la narrada al inicio, no solamente apuntan a que no hay imperio eficiente de la ley, sino que también los habitantes de una ciudad (sin importar status social y zona donde residan), no comprenden la ciudadanía, lo cual cuesta muy caro en términos de convivencia y funcionamiento normal de una sociedad.

Otro ejemplo claro de esto se ve en la autopista subiendo hacia el Túnel de La Trinidad. Debido a que la gente continuamente transitaba por el hombrillo para maleducadamente colearse al llegar al túnel, varios oficiales tuvieron que instalarse a fin de detener tal comportamiento y multar a quienes erraran. Es decir, se está disponiendo de unos 3 o 4 policías, porque los conductores no cumplen una norma básica de tránsito. Teniendo en cuenta el déficit policial que típicamente se ubica en el 300%, es descabellado que los funcionarios estén meramente “poniéndole el ojo a los vivos”, mientras pudieran estar ocupándose de otras situaciones más urgentes. Después la misma gente que se colea se queja de la ineficiencia policial.

Si bien Venezuela está plagada de problemas que opacan la visión de futuro en el país (inseguridad, inflación, escasez, corrupción, presos políticos, invasiones, huecos en la calle, tráfico insoportable, y un infinito etc.), cuyas resoluciones efectivamente dependen de las autoridades gubernamentales y no de la persona común, los habitantes no-ciudadanos empeoran el escenario.

“Nadie debería estar más interesado en las condiciones de su entorno que los que viven en él, pero esto no siempre ocurre” dice acertadamente María Eugenia Clavier (2003, p. 164). Si de verdad valoráramos a nuestra ciudad y a sus ciudadanos, si practicáramos autoestima ciudadana, tal vez podríamos tener una Caracas menos inhóspita. No podremos resolver los problemas cuya solución están fuera de nuestro alcance, pero sí podemos ser responsables por nuestras propias acciones para entrar en un estado civil, donde haya respeto, cumplimiento de deberes y garantía de derechos.

Referencias:

Borja, J. y Muxí, Z. (2000): El espacio público, ciudad y ciudadanía. Recuperado el 3 de febrero de 2013 en http://pensarcontemporaneo.files.wordpress.com/2009/06/el-espacio-publico-ciudad-y-ciudadania-jordi-borja.pdf

Clavier, M. (2003): Ciudadanía Activa. En Universidad Metropolitana, Entorno Urbano II. 2001-2007. Maestría en Diseño Urbano. Caracas: Universidad Metropolitana.

República Bolivariana de Venezuela, Ministerio Público, Despacho de la Fiscal General de la República (2012). Informe Anual 2011 a la Asamblea General. Recuperado el 3 de febrero de 2013 en http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?uuid=c9efb1a0-93db-4320-8c9f-be4d1a49397b&groupId=10136.

Imagen “Un Cariño para mi Ciudad” de http://www.panoramio.com/photo/63692506


[1] Citado en Bobbio, N. (1989): Estado, Gobierno y Sociedad. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. (pp. 57-58)

I would like to write

 

Stik Graffiti, London.
Stik Graffiti, London

I decided to open up this blog, because I want to write.  I have ideas, which I discuss with my friends and with whoever wants to play along, but now, I have the need to document and share them. So here we go!

Venezuela’s youth is living uncertain times. Many have left: some one of them find happiness and prosperity as ex-pats in their new countries; others miss the chaos where they were brought up and the homesickness drives them back to that whirlwind of anomy and superb weather. Another less fortunate group finds that their goals are more difficult to achieve in new lands- leaving the Simon Bolivar Airport does not automatically translate into full success. So they take a deep breath, pack their things and return to their nation.

Young Venezuelans who stay in the country usually find work; some of them earn really good money, but many others are underpaid. I think I am not wrong when I say that all of them worry about their future in such a convoluted context.

Venezuela is such a strange country that it is very difficult to comprehend how we have gotten the problems we endure every single day. Venezuelans are so overwhelmed by daily situations that it becomes blurry when thinking about changing what needs to be changed. Rooted beliefs and prejudices, stark polarization, bubbles that enclose different realities, traumatic events, inefficient governments, the piñata culture, and an idiosyncrasy that praises the freeloader are traits that affect the Venezuelan way of being.

After having worked and researched about insecurity in Venezuela, I have found many answers. However, new questions have emerged indicating that the citizen security problem finds causes in the general social crisis. This is a subject that interests me deeply and will address.

On the other hand, I would also like to discuss international affairs. The world has 195 countries. Apart from our problems, one has to be open-minded and look beyond our borders. Understand that the world is progressively more interconnected and that perhaps other experiences might work as (good or bad) reference models to observe our own problems.

I would like to write, bring up ideas and analyze problems.