Termómetro de tolerancia

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La política, según Aristóteles, surge en estados organizados que reconocen ser un conglomerado de distintos miembros, no una tribu o el producto de una religión, un interés o una tradición únicos (…) la política entraña cierta tolerancia de verdades divergentes y el reconocimiento de que la gobernación no sólo es posible sino se ejerce mejor cuando los intereses rivales se disputan en un foro abierto.

Bernard Crick, En Defensa de la Política

La dialéctica es el arte de conversar; el método a través del cual se exponen argumentos contrarios con el fin de alcanzar la verdadera esencia de las cosas. La dialéctica se pone en práctica cuando las disputas que ocurren, cuando las posiciones antagónicas que chocan, se resuelven mediante el diálogo, facilitando la evolución intelectual de la humanidad[1].

Estos 14 años en Venezuela se han caracterizado, entre otras muchas cosas, por encontronazos políticos. La sociedad venezolana está sumida en una polarización insoportable donde no hay tintas medias: o se es de un lado o se es del otro. Cada uno siente que el otro es intolerante. Ambos lados están separados por una pared transparente: saben de la existencia del otro, pero no hay espacio para un debate serio.

Este 14 de abril vamos a tener unas elecciones presidenciales. Hay encuestas y percepciones, pero todavía no hay certeza de quien va a ganar. Lo único que se sabe es que alguien va a perder. De tal modo, es conveniente y preciso voltear la mirada y realmente conocer qué quiere el otro- sin prejuicios, insultos, nada. Sólo leer qué motiva al otro. Puede no aceptarse, puede no comprenderse, pero por lo menos hay que saberlo. Solamente así se puede hablar con propiedad sobre las razones de tal desencuentro.

En esta ocasión, interesa sólo conocer, textualmente y sin tapujos los distintos puntos de vista de jóvenes oficialistas y de opositores. Queda al lector examinar hasta dónde puede llegar su tolerancia.

Logré reunir las opiniones de un grupo de amigos identificados con ambas toldas políticas. A todos les hice las mismas preguntas.

¿Qué es el socialismo del siglo XXI? ¿Qué es la Revolución Bolivariana?

Karla nos delimita al socialismo del siglo XXI como “un movimiento con doctrinas que van hacia la transformación REVOLUCIONARIA de la sociedad. Igualdad para los ciudadanos de un mismo país. Que la clase obrera tuviera la oportunidad de escoger un candidato que los liderara que no fuera siempre uno de la burguesía. Recordar un líder como Bolívar y traer al presente su lucha para proteger y liberar a nuestros pueblos.”

En la misma tónica, Nindrid nos lo define como “un stop a la desproporcionada injusticia social que se vivía en los 90. Darle un frente a las transnacionales dando como prioridad a nuestra nación. Enfrentar la globalización que estaba llevando a muchos a la miseria y pérdida de identidad nacional.” Continúa diciendo que el proyecto recibe la denominación de revolución bolivariana, debido a que se encuentra inspirado en Simón Bolívar, “nuestro principal líder y revolucionario patrio”.

Blas tiene una opinión distinta. Si bien rescata el tinte transformador del proyecto, duda sobre sus verdaderas intenciones y sobre la calidad de sus efectos: distingue el pensamiento de las acciones. “El socialismo del siglo XXI es una visión política de movimiento revolucionario con base en la forma de pensar y economía marxista que supone un desarrollo radical del poder estatal dando supuesto protagonismo al pueblo. Ahora bien, la revolución bolivariana es el nombre que se le ha dado al movimiento político en Venezuela que ha buscado transformar a la sociedad, basado en el pensamiento del socialismo del siglo XXI, pero plagado por la corrupción de sus líderes, lo cual lo ha convertido más bien en un movimiento lejos del socialismo y más cerca del capitalismo de estado, manteniendo una distante conexión por medio de supuestas misiones y “regalos” al pueblo en años electorales. De resto la revolución bolivariana ha sido un movimiento de toma de control de la economía por parte del poder ejecutivo.”

¿Qué significó Hugo Chávez para usted? ¿Cuál es su legado?

Julio define a Chávez como un “un hombre de gran carisma e inteligencia política”, mientras que Blas como “un hombre con claras características de un gran líder con visiones de un mejor país, revolucionario de corazón”. Paula reconoce que Chávez ejemplificó “el retorno de lo “social” en la política (…) nos hizo recordar a todos los venezolanos, que debemos preocuparnos que todos tengamos una mejor calidad de vida. Desde el más pobre hasta el que vive en el campo más rebuscado, debe tener derecho a acceder a los servicios básicos, a la salud, a la educación”.

No obstante, ellos tres opinan que el fallecido presidente desperdició oportunidades, dejando a un país dividido y corrompido. En palabras de Blas, “el legado que deja es la separación y alejamiento de las clases, el odio entre los venezolanos, un país hundido económicamente y una cultura de violencia ante todo que está acabando con la sociedad.” Julio agrega que en el plano económico “su terquedad con el proceso socialista y “antimperialista”  le impidió reconocer la mayoría de las grandes oportunidades de desarrollo que ofrecía Venezuela durante su gobierno.” Paula también piensa que “lamentablemente a pesar de los precios récords del petróleo, su legado se quedó en las palabras y las acciones fueron insuficientes.”

Ella inclusive va más allá: para ella Chávez significó dejar el país, porque la hizo sentir “como si la democracia y la libertad eran valores secundarios. Él se encargó de darles una dura paliza y banalizarlos como si fueran una barajita repetida que ya se tenía y se podían cambiar por cualquier otro objeto de interés mayor.”

En el otro extremo, Karla dice primeramente que era “un presidente con la voz de un pueblo.” Desde que Chávez aparece en la escena política, ella se siente “sacudida” por él, por sus ideas, por “su discurso lleno de energía y sus palabras llenas de esperanza para un pueblo dormido, un pueblo sumiso y tranquilo.” Esperanzas de un país mejor, de una potencia petrolera como lo había sido. Para ella Chávez significa un claro quiebre con los presidentes anteriores, los cuales se dirigían al pueblo “con una nota larga en su escritorio que leían con paciencia y un tono de voz diplomática.”

Karla continúa. “Sentí que era sincero y que se parecía a mí, a mis padres, a mis vecinos, a la gente que sale a la calle a ganarse la comida y que no tiene herencias y “cunas de oros”.  Se me pareció a la viejita que le llevo mi ropa usada, esa que vive en un barrio muy acabado de Ciudad Bolívar. Hoy esa viejita no tiene más que antes, ni una casa en una urbanización caché, ni otra un poquito más cómoda, creo que no lo tendrá ya. Pero sí sé que comenzó a leer las noticias, a escuchar los canales informativos para enterarse de esas cosas que el nuevo presidente proporcionaba a los más necesitados, y luego se operó la vista y consiguió medicinas sin pagar un centavo. Eso me conmovió, entonces dije: gracias a Chávez los pobres no seguirán sintiéndose tan miserables.

Y aquí apenas comenzaba a conocer de este señor. Acordándose de los pobres, dando educación, proporcionándola a los que no la tuvieron. Gente que no conocía ni derechos ni deberes. Toma nuestra empresa petrolera, y vaya que eso si me emocionó. El petróleo que estaba debajo de nuestros suelos le pertenece al país entero, no a un grupo apoderado y apoyado por extranjeros corruptos y ambiciosos de riqueza y poder. Estábamos dormidos, como unos tontos, con la boca abierta viendo como pertenecíamos a un país inhóspito para muchos, un país dejado y olvidado, donde solo se sabía decir que había mujeres bonitas y que su gentilicio era muy cálido y desenvuelto, no  sabían de más nada.”

Karla reconoce el talante rencoroso del fallecido presidente: “quizá rencoroso por todo lo que no tuvo él y los suyos, y los parecidos a él.” Pero lo entiende: “él sabía que no era lo más justo que nos estaba sucediendo. Este señor era un líder, un revolucionario de la conciencia, y revolución se da siempre con cambios bruscos, dolorosos, rudos, y significantes, sino no sucede nada.”

Concluye que Chávez “le dio permiso al pueblo de hablar. Le dio voz, lo motivó a hacerse escuchar.”

¿Por qué cree que el chavismo ha triunfado electoralmente?

Nindrid opina que probablemente el triunfo de Chávez se deba “a su amor y fidelidad al país. Sus seguidores creyeron en su palabra, y si fue electo por tercera vez, debe ser por sus acciones hacia aquella mayoría.” Contrasta que la oposición no expuso razones lo suficientemente convincentes, muestra de ello los resultados de la elección pasada.

Blas y Julio concuerdan que el triunfo electoral tiene su origen y se debe en parte al reconocimiento que se la da a la clase pobre y mayoritaria del país. Tal como explica Julio, “durante los años de democracia en Venezuela, los partidos políticos se dedicaron a desangrar el país, la corrupción y la inflación iban en aumento y las clases bajas estaban cada vez más desatendidas.”

No obstante, tanto Blas como Paula subrayan que el adoctrinamiento y la emocionalidad ha sido un factor a favor. En palabras de Paula, “el chavismo (…) se encarga de crear una ideología contagiosa y profunda, la cual se refleja en las urnas. Creo que la gente sí vota pensando que ahora sí son “libres”, aunque en realidad lo que se sucede es todo lo contrario. Recuerdo el video de una niña llamando a la oposición a que reflexione y luego procedía a alabar y a elogiar a Chávez por casi 5 minutos, después de recibir una computadora “Canaima” y la verdad me dio tristeza ver tal adoctrinamiento. Juan Domingo Perón decía que el peronismo era una cuestión menos de la reflexión y más del corazón, cuando supe que el slogan de la campaña del 7 de octubre era “corazón de mi patria” me dije, creo que ya el chavismo está en la misma arena del peronismo, votar por Chávez, por Maduro o por un pájaro es igual porque es por “amor”.

Tal como lo adelantó Paula, Blas piensa que el gobierno, a través de “regalos” ha mantenido falsas esperanzas y por tanto, un control sobre el pueblo que en definitiva se traduce en triunfo electoral. “Justamente estando en Margarita preguntamos a una muchacha que no tendría más de 20 años y dijo ser chavista ya que el gobierno había entregado a su familia una casita para vivir bien equipada y los había sacado del barrio, que luego de eso, cómo no iba a votar por esa tolda”.

¿Qué ha cambiado en Venezuela durante estos catorce años?

Paula: “TODO, mi país no es ese en el que crecí. Comenzando porque con un billete de 500 bolívares de los de antes, me compraba la mitad del carrito de helado. Hoy esos billetes se exhiben en museos y con 500 bolos de los de hoy se compra uno tres bolsas en el mercado sin conseguir la mitad de lo que estaba en la lista. La inseguridad es una variante que me da escalofríos. La burocracia es un sistema que me dice todos los días pórtate bien sino no te salen tus papeles (…).  Sin embargo, lo que más me duele de todos los cambios son los que no se ven. No sólo no somos económicamente independientes, sino que también tenemos el país minado de inversiones entre ilícitas y estatales. Los chinos, los rusos y los cubanos están entre los principales ejemplos de lo que ha cambiado para mal, muy mal, que no sabemos qué le debemos exactamente a quién ni a cambio de qué…”

Blas agrega que Venezuela “se ha convertido en un país lleno de odio y violencia, donde ya a nuestros propios hermanos venezolanos separamos entre “chavista u opositor”. Venezuela se ha convertido en un lugar en el cual somos prisioneros en nuestras propias casas debido al miedo de salir por la inseguridad. (…) Pero además de eso, Venezuela ha pasado de ser un destino deseado internacionalmente para hacer inversiones a ser un lugar en la lista negra de transnacionales.”

Karla también subraya la inseguridad. “Antes sucedía, pero como te digo, antes estaba el pueblo dormido. Ahora hasta el criminal se siente con derecho de acabar con una vida porque no tiene con que sustentar la de él, o porque se aprovecha de la situación. (…) Ahora se desata porque hay algo más, el odio entre clases. Y aquí se le escapó de las manos a Chávez una verdadera solución. Tampoco crea la gente que si llega otro (…) presidente eso se va acabar de un día a otro.”

Aun así, también subraya cambios positivos: “Creo que ha cambiado la actitud de los ciudadanos. Creo que hay muchas oportunidades de desarrollo, de empleo, de nacimiento de nuevas ideas. Hay apoyo internacional, hay propuestas de desarrollo, de paz para los pueblos de nuestro continente, hay relaciones con Europa, con Asia. Hay propuestas para fortalecer a nuestro continente, de ser una potencia más, y quizá esto esté lejos y difícil de suceder, pero se prende el interés a que eso sea lo que pase en el futuro. Venezuela es conocida en todo el mundo y esta vez no por las mujeres.”

Nindrid igualmente indica los cambios positivos que percibe: “nacionalización del petróleo; surgimiento de deportistas por el apoyo y creación de centros deportivos; realización de cooperativas, motivando a la organización comunitaria; festivales y ferias de turismo, cine, literatura, teatro, agropecuaria, tecnología y ciencia; creación  de universidades; la preparación y capacitación de venezolanos en el extranjero en el área de medicina, ciencia y tecnología; guarderías y escuelas públicas donde incluyen la alimentación del estudiante; acceso  a la atención médica gratuita; Farmacias, mercados y electrodomésticos a precios accesibles; creación de urbanizaciones con centros de recreación y tiendas para cubrir necesidades básicas; la participación y protagonismo de nuestros indígenas; la alfabetización de las personas que no tenían acceso a la educación; recuperación de espacios como el centro de Caracas, Av. Lecuna, Boulevard de Sabana Grande, Catia; recuperación de teatros como el Municipal, Nacional, Catia, Principal; culminación de la Galería de Arte Nacional; ampliación del sistema metro con el metro cable, líneas de metro y  metrobuses; apoyo al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles; protagonismo al arte folclórico venezolano; jubilados y pensionados se les cumple con los pagos; las misiones”.

¿En el 14 de abril, por qué va a votar por el candidato de su preferencia?

Nindrid expresa que muchos de los proyectos necesitan continuación para que los cambios positivos se sigan dando, y por lo tanto la oposición no debería asumir la posición presidencial.

Karla, sin embargo no se muestra tan segura. “No me siento del todo convencida de hacerlo por alguno. Me siento irresponsable de no hacerlo, también, pero mi sentir es complicado, y nadie tiene el derecho de reclamar si no llego a hacerlo. ¿Qué se hace cuando no hay candidatos que quieras apoyar, quién defiende a los que como yo se sienten?  Al fin y al cabo creo que iré. Pero mi voto es secreto, y quien sabe, capaz me sorprenda a mí misma inclinándome por el que menos creí, sólo por querer dar oportunidad, quizá no quiero más socialismo. No sé. Pero lo que haga lo defenderé con todos los argumentos bases y fundamentos. Algo que no todo mundo hace y como votarán de manera irresponsable muchos por otro candidato diferente al del gobierno actual, no porque crean o estén convencidos de éste, sino por ir a la contra del movimiento Chavista.”

En el otro extremo, Blas y Paula son abiertamente opositores.

“El 14 votaré por Henrique Capriles ya que quiero ver el cambio que él representa, quiero un futuro en el cual exista la tolerancia entre distintas formas de pensar, quiero un país construido para todos y no sólo para algunos, quiero que vuelva el amor y respeto entre todos los Venezolanos sin importar su preferencia política. Más allá que eso también quiero ver surgir el potencial de mi Venezuela, la quiero ver siendo una potencia mundial en todos los sentidos. Capriles será mi candidato ya que estoy cansado de tener que buscar y rebuscar para poder conseguir artículos de primera necesidad y muchas veces ni se consiguen.”

“Voto por Capriles, porque es un líder joven, lleno de ideas, de ganas, de empuje… De legitimidad, porque ha sido electo todas y cada una de las veces y porque su gestión ha sido transparente, seria y eficaz. Porque no le para al color de la camisa y no obliga a nadie a ponerse la de su campaña. Por último, porque es un deber con el país por los vestigios que nos quedan de la democracia, debemos retomarla y reescribir nuestra propia historia, la que viene con el candidato oficialista ya nos la conocemos.”

¿Por qué se opone al candidato contrario?

Blas manifiesta que “me opongo a Nicolás ya que es una persona sin ninguna capacidad o mérito para ser el presidente de la nación, es una persona sin la cultura ni conocimiento necesario para gobernar, es simple y claramente el títere del gobierno inherente cubano (…)”

Julio dice que el candidato oficialista ha sido explícito en continuar con el mismo sistema de gobierno, el cual en su opinión no ha resuelto los problemas de la delincuencia, la inflación, la vialidad y el transporte público. Además, se opone a Maduro, debido a que “sigue con la tendencia de actuar de manera conflictiva e irracional con cualquier sector que se le oponga”.

Paula cuestiona el talante democrático del candidato oficialista. “Podríamos comenzar por preguntarnos acerca de su legitimidad, visto que no era a él de asumirlo [el gobierno], sino al presidente de la AN”. Además, “él no puede ser el VP y estar haciendo campaña para ser electo. ¡De hecho, según la Constitución el VP en cargo no puede ser electo presidente! Sin embargo, no sabría decirte qué pienso de su real desempeño, visto que la mitad del tiempo que lleva ahí la ha pasado en “campaña” y diciendo mentiras de si Chávez lo había llamado por teléfono o que si iban a cuadrar para una partida de bolas criollas en la Habana, razón por la cual iba y venía. Aunque concretamente, entre tanto la inflación y la devaluación al casi 50% en enero han hecho de las suyas para el bolsillo de los venezolano, luego las violaciones a la Constitución con el aval de las “instituciones” y todo como si nada.”

Tanto Nindrid como Karla, por el contrario manifiestan su oposición a Henrique Capriles.

Nindrid empieza señalando la falta de originalidad en su discurso. “Ha sido muy práctico en sólo tomar como base  los defectos del gobierno durante 14 años sin considerar que se viene arrastrando a través de toda nuestra historia. (…) Siento más el apoyo de un capricho del querer salir del gobierno y no del hacer patria. Su “valentía” en las campañas políticas es quejarse del poco espacio que se brinda, para decirnos “que no tengamos miedo porque promete hacer continuidad del actual”. ¿Cómo? Apuesto a que desconoce las misiones. Veo más su miedo que un hombre con ideales.” Otra razón que expone Nindrid es la falta de reconocimiento de Capriles en la gestión del gobierno,  en especial las inversiones en educación, empresas y en la formación de policías a través de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad y la Armada Bolivariana. Le disgusta además “sus contradicciones y el cambio radical que manifiesta ahora. Digo el ahora porque sólo lo hace para ganar voto del sector que está opuesto a él. Citando un ejemplo de muchos, “nacionalizar a los cubanos”; los cubanos no están en la República por un papel, sino para prestar un servicio temporal. Ahora acepta la constitución, cuando antes había peleado para que no se hiciera. Acepta la bandera con 8 estrellas, pero el caballo mira hacia atrás como en la cuarta república y sus seguidores usan la de 7 estrellas. Habla sobre la violencia que se vive y propaga este gobierno. ¿Qué más vandalismo y propagación de la violencia y el odio de algunos de sus seguidores cuando celebraban la muerte de Chávez? ¿O cuando en su último discurso de campaña política desbalijaron el edificio en construcción para aquellas familias que no tienen techo?”.

Karla también habla de la falta de originalidad: “nunca le he escuchado decir algo que no diga un niño, o cualquier persona opinando sobre cosas buenas o malas. Lo único que ha dicho es que traerá un cambio, y no nos lo enseña, como Chávez por ejemplo: qué es lo que hará, hacia dónde se va a dirigir, qué ideales tiene. Sólo responde a la contraparte y habla de lo que no hizo el gobierno pasado con Chávez. Habla de una delincuencia que va derrotar, dice cosas poco realistas, poco convencedoras.” Continúa oponiéndose a Capriles al compararlo con Chávez. “Dice que no va a encadenarse como Chávez, que no hablará tanto, y esto aunque ni él lo crea me causa profunda desconfianza y temor. ¿Quién necesita a un presidente que no hable con su pueblo, que no comunique, que no rinda cuentas? ¿Y un presidente que nos enseñe, que nos diga lo que no sabemos, por qué no quererlo?” No obstante, como ya manifestó, Karla no está segura del candidato oficialista, porque “no le entiendo en su discurso”.

¿Qué piensa del sector que no comparte su tolda política? ¿Cuántos amigos del otro sector tiene?

Tanto Nindrid como Karla componen familias divididas políticamente. Nindrid explica que de 14 miembros familiares, 8 son oficialistas y 6 son opositores. Karla por su parte, de sus hermanos es la única partidaria de Chávez, y cuenta que dejan el tema de lado para no entrar en discusiones terribles.

Nindrid expresa que a pesar de las diferencias políticas, no deja de admirar a algunas personas talentosas. Sin embargo, lamento “la inmadurez [en otros] de asumir el rol opositor. Pienso que en todo gobierno es necesaria la oposición, pero debe ser asumida con más seriedad y compromiso.”

Karla no piensa que el sector opositor sea uniforme: “son varios círculos. Todos quieren algo personal. (…) A algunos les parece mal el socialismo. Otros no saben ni lo que significa. Creo que hay mucha influencia mediática en cada círculo social. Hay intolerancia a otros que no son de la misma clase social y económica. Hay muchos que no entienden lo que a Venezuela le está sucediendo y le sucedía en la anterior República.”

Blas tiene un solo amigo oficialista, aunque muchos conocidos y empleados con los que suele debatir con respeto. Julio tiene menos de diez. Paula manifiesta tener muchos amigos chavistas, pero evita hablar de política con ellos. Cuando sucede, intenta respetar su opinión y si “hay ofuscaciones me disculpo de primera porque somos antes amigos, luego venezolanos.”

Julio considera que los seguidores del chavismo “en su gran mayoría, dejan que el idealismo y su afición por el “socialismo” los ciegue contra cualquier defecto del gobierno.”

Blas y Paula expresan deseos de unión.

“Simplemente que todos los seres humanos tienen derecho de opinión y respeto su forma de pensar. Ante todo son venezolanos y seres humanos igual que yo.”

“Que todos somos venezolanos y que debemos construir país, no destruirlo, no siento que la pelea sea personal, es política. Pero si siento que el gobierno actual es excluyente con los que se oponen a él.”

¿Qué no le gusta de Venezuela? ¿Qué cambiaría?

A Blas no le gusta el odio, la violencia, la división y el sistema económico quebrado. A Paula no le gusta el gobierno, las colas y la inseguridad, la negligencia en materia de derechos humanos, tanto para los ciudadanos, como para los reclusos: “BASTA”.

Karla “cambiaría la forma de pensar con respecto a lo que podemos ser en el mundo. Cambiaría lo conformista que son sus habitantes. Cambiaría la cultura, o mejor dicho sembraría cultura.”

¿Qué le gusta de Venezuela? ¿Piensa hacer vida futura en Venezuela?

En estas dos preguntas pueden encontrarse puntos en común.

Para Blas, “Venezuela es simplemente el mejor país del mundo que está viviendo un mal momento”. A Karla le gusta “sus lugares hermosos, su idioma, su gente con camaradería. Sus riquezas. La familia venezolana, cálida y conservadora de valores.” Paula también piensa que es el mejor país y ama “la Vinotinto, la cerveza polar, mis arepas en la mañana, la playita, la montaña, la selva y por sobretodo mi gente que te recibe con una sonrisa pase lo que pase.” A Nindrid le gusta “sus colores, su clima, sus relieves, su fauna, su flora, su comida, su música, su danza, mi gente, la diversidad”.

Paula es la única que duda en hacer vida futura en Venezuela, debido a la inseguridad y al costo de la vida. No obstante, manifiesta que sí visualiza satisfacer sus metas personales y profesionales en el país: “hay tanto que hacer, lo que tenemos es trabajo señores (…) la experiencia sería más enriquecedora porque sería trabajar por el país que todo me ha dado.”

De resto, todos se visualizan en Venezuela, con la esperanza de poder satisfacer sus metas a pesar de los problemas.

En palabras de Blas, “pienso ayudar a sacar nuestra Venezuela adelante, quiero hacer mi vida aquí y que mis hijos puedan conocer lo bella que es Venezuela al igual que yo la he tenido el privilegio de haber conocido.”

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La teoría de resolución de conflictos dice que para adelantar un acercamiento entre dos grupos contrarios, hay que focalizarse en la insatisfacción de necesidades que generalmente afectan a todos los grupos de manera similar (por ejemplo, la seguridad). Las posiciones políticas, por otro lado, son más difíciles de reconciliar[2]. Esta podría ser una clave para facilitar un debate.

No obstante, siento que a pesar de tener problemas que afectan a todos, estamos muy lejos de alcanzar la dialéctica. El desencuentro en estos tiempos es inevitable y me es difícil ver cómo en ciertos puntos un acuerdo es posible. Espero que se generen los mecanismos para debatir en vez de alzar la voz irrespetuosamente. Espero que aprendamos de esto. Este fue mi intento, un experimento para medir la tolerancia. ¿Soportas leer opiniones contrarias?

Gracias a Paula, Nindrid, Blas, Karla y a Julio por prestarme sus opiniones.


[1] Brugger W. (1978): Diccionario de Filosofía, Barcelona: Biblioteca Herder, p. 156.

[2] Ramsbotham O., Woodhouse T., Miall H. (2010): Contemporary Conflict Resolution, Polity, pp. 18-19.

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Un pensamiento en “Termómetro de tolerancia

  1. Voy a rescatar únicamente esto “Nindrid empieza señalando la falta de originalidad en su discurso. “Ha sido muy práctico en sólo tomar como base los defectos del gobierno durante 14 años sin considerar que se viene arrastrando a través de toda nuestra historia. (…) Siento más el apoyo de un capricho del querer salir del gobierno y no del hacer patria.” Para mí esto es clave! Capriles debe dejar de representar a una oposición para convertirse en opción! lo he dicho y lo mantendré.

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