Sube y baja

Una relación incómoda, pero no desechable. Una de esas cosas que simplemente deben aguantarse. Pero, ¿hasta cuándo?

Desde 1999 la relación bilateral colombo-venezolana se ha caracterizado por períodos de confrontación  intercalados con acercamientos pragmáticos- motivados principalmente por el crecimiento de 346% que alcanza el intercambio comercial entre los años 2003 y 2007 (F. Gerbasi, 2008, p. 6).

Este aspecto se acentúa durante los gobiernos  del Presidente Chávez y del Presidente Uribe. Mientras que anteriormente los problemas se limitaban a ser cuestiones entre Estados manejados a través de negociaciones, luego los desacuerdos llegaron a términos personales entre gobernantes, rebasando los límites de lo diplomático, cayendo en guerras verbales realizadas públicamente, condicionadas a su vez por la confrontación de dos modelos de ideas políticas diferentes. Esta circunstancia alcanza su ápice durante la crisis bilateral en marzo de 2008, cuando el Presidente Chávez envía 10 batallones a la frontera con Colombia, luego de que este país a través de una operación militar contra las FARC, haya incursionado sin autorización en territorio ecuatoriano resultando muerto el jefe guerrillero Raúl Reyes.

En 2010 Juan Manuel Santos es elegido Presidente de Colombia, ocasionando un giro notable. Tal como lo explica Socorro Ramírez (2010), su política exterior se concentró en recomponer las relaciones dejando atrás el pasado: “Dadas las fuertes divergencias económicas y políticas con la Venezuela bolivariana se requiere una diplomacia sobria y efectiva que evite la confrontación y concrete la cooperación” (p. 89).

Siguiendo esta línea de acción, se llevaron a cabo las reuniones de Santa Marta entre ambos mandatarios en agosto de 2010, donde se reestablecen oficialmente las relaciones. Meses después,  se firmaron once acuerdos: un tratado de libre comercio, convenios para la producción de aluminio, acero, andamios, electrodomésticos, el desarrollo de un oleoducto para transportar crudo desde el Orinoco hasta el Puerto de Tumaco, la extensión de un gasoducto, el estudio conjunto entre Pdvsa y Ecopetrol de los campos maduros en el Lago de Maracaibo y en el estado Apure, el intercambio de energía eléctrica, y otros acuerdos para la actividad ganadera y cultural. Además, no puede olvidarse la declaración pública de amistad entre ambos presidentes.

Todo parecía estar en calma hasta el 29 de mayo de 2013. Henrique Capriles se reúne con el presidente Santos, a fin de discutir las elecciones venezolanas llevadas a cabo un mes antes, cuyo resultado fue rotundamente rechazado por el candidato de la oposición. Relámpagos y centellas.  Maduro reacciona acusando a Santos de estar rompiendo las reglas del juego, de meterle “una puñalada a Venezuela por la espalda”, y de ser cómplice de un complot contra la estabilidad del incipiente e inestable gobierno.

El pragmatismo que caracterizaba las relaciones bilaterales desde que Santos asume el poder es interrumpido por un repentino tinte político. El péndulo oscila una vez más y las ideas recobran su papel principal haciendo una entrada tempestuosa. Algo apunta a que resucita el pensamiento inspirado por Hugo Chávez que permanece latente bajo las apariencias: aquel discurso anti-imperialista que hacía un llamado a la instauración de un orden multipolar, en el cual se erigieran nuevos polos de poder capaces de hacerle frente a las quintas columnas que atentan contra el proyecto bolivariano.

Sin embargo, y a pesar de la insistencia de José Vicente Rangel de que hay una operación aventurera planeada desde territorio colombiano para conjurar contra el gobierno venezolano, una vez más presenciamos una reconciliación que era de esperarse. El 22 de julio los presidentes se reunieron en la ciudad venezolana de Puerto Ayacucho. Se relanzaron las relaciones y se establecieron tres puntos de trabajo a través de una comisión bilateral encabezada por ambos cancilleres: seguridad fronteriza, energía y comercio.

Llama poderosamente la atención el lenguaje empleado por el presidente Santos en la rueda de prensa. Si se analizan críticamente las declaraciones oficiales, pueden encontrarse elementos que dan pista sobre las verdaderas intenciones que a pesar de no ser obvias, laten por debajo de lo explícito.

Un ejemplo de esto es cuando el Presidente explica que uno de los sub-temas de seguridad se refiere a  los “grupos al margen de la ley”. No hubo mención a las FARC, ni se caracterizó a éstas como terroristas- cosa que Uribe probablemente hubiese hecho sin titubear. Aquí puede verse la prudencia de la que habla la profesora Ramírez. Se escogen cuidadosamente los términos, especialmente en medio de los diálogos de paz llevados a cabo en Cuba, en los cuales Venezuela, a pesar de no tener un papel particularmente central, bien puede ejercer cierta influencia como país acompañante, tal como explicó la internacionalista Beatriz Majo en el programa Aló Ciudadano el 22 de julio.

Tanto Santos como Maduro tienen claro que hay divergencias importantes que probablemente no podrán resolverse; cada país representa “dos modelos, dos sistemas”. Sin embargo, hay muchos intereses de por medio, tanto para Venezuela como para Colombia. Recordando una de las frases emitida por el presidente Santos: “(…) es lo que nos conviene a los dos países, a los dos presidentes, a los dos pueblos”. ¿Esto significa que independientemente de cualquier desaire por parte del lado venezolano que genere un impasse diplomático, Colombia siempre estará de brazos abiertos dejando atrás el pasado? Algo es cierto: existen límites. Pero, ¿cuáles son? Depende del equipo de política de exterior venezolana determinarlos y luego hacerlos respetar por el alto mando.

Veamos si logran sopesarse las divergencias políticas, las ideas y creencias. Veamos si los intereses personales no terminan desviando los nacionales.

Bibliografía:

GERBASI, F. (2008): Situación actual y posible evolución futura de las relaciones colombo-venezolanas, [versión electrónica]. Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS). Obtenido el 15 de mayo de 2009 de: http://library.fes.de/pdf-files/bueros/caracas/05565.pdf

RAMIREZ, S. (2010): El giro de la política exterior colombiana [versión electrónica]. Revista Nueva Sociedad, No 231. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://www.nuso.org/upload/articulos/3754_1.pdf

SANCHEZ, M. (2013): Maduro y Santos cara a cara tras crisis desatada por opositor venezolano [versión electrónica]. AFP. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hb1PkQqlgxUi63hRM4HwAy5Av-9w?docId=CNG.51d35304c8fa1c723cc209e097a6d91e.241&hl=es

VALBUENA, F. (2010): En cuatro horas, Santos y Chávez solucionaron la crisis bilateral más grave de los últimos años [versión electrónica]. El Tiempo. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7853620

Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias (2004, noviembre). Taller de Alto Nivel. “El Nuevo Mapa Estratégico”, [versión electrónica]. Obtenido el 17 de enero de 2010 de: http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2013/01/nuevomapaestrategico.pdf

Santos y Maduro buscan hoy limar asperezas y reactivar relaciones colombo-venezolanas (22/07/2013), Radio Santa Fe 1070 a.m. Bogotá [versión electrónica]. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://www.radiosantafe.com/2013/07/22/santos-y-maduro-buscan-hoy-limar-asperezas-y-reactivar-relaciones-colombo-venezolanas/

Santos dice que Chávez es su “nuevo mejor amigo” (07/11/2010), El Universal [versión electrónica]. Obtenido el 25 de julio de 2013 de: http://www.eluniversal.com/2010/11/07/pol_ava_santos-dice-que-chav_07A4702931.shtml

Venezuela y Colombia suscriben 11 convenios estratégicos (28/11/11), El Universal  [versión electrónica]. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://m.eluniversal.com//nacional-y-politica/111128/venezuela-y-colombia-suscriben-11-convenios-estrategicos

Rueda de prensa de Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos tras su reunión en Puerto Ayacucho. Obtenido el 22 de julio de 2013 de: http://www.youtube.com/watch?v=cjHTrgEAnBA

Sentimiento nacional*

Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos (…)

El 5 de julio de 1811 los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo en sesión del Congreso de Diputados votan por la Declaración de la Independencia de España.

Este es el hecho histórico que se conmemora cada año en Venezuela con un día libre que produce aun mayor alivio en sus ciudadanos si cae viernes o lunes, ya que implica un fin de semana largo lleno de maletas, tráfico, sol, playa y (mucho) ron venezolano. Vamos a la playa y hacemos lo que mejor sabemos hacer: armar una tremenda rumba. No puedo evitar imaginarme a los miembros de la Sociedad Patriótica presenciando las jornadas de celebración en algún cayo de Morrocoy, alguna playa de Margarita, Puerto La Cruz o La Guaira y llorar para luego decretarnos la guerra a muerte.

rumba morrocoy

Si bien este hecho puede reprenderse, antes de hacerlo hay que evaluar por qué (me atrevo a generalizar) la mayoría de la sociedad venezolana, sabiendo o no qué evento se conmemora, simplemente no está motivada a celebrar con solemnidad tal día.

De acuerdo a mi experiencia personal, mis primeros recuerdos de aquel día libre en el que no tenía que levantarme a las 5 y media de la madrugada para ir al colegio, se remontan al extenso desfile militar en Los Próceres: helicópteros y aviones estruendosos, soldados elegantes marchando al unísono y otros más camuflajeados gritando de forma intimidatoria consignas ininteligibles ante la mirada complaciente del presidente de turno, del alto gobierno y de unos cuantos ciudadanos de a pie.

Las imágenes transmiten y construyen ideas en el imaginario que perduran más que la palabra hablada, especialmente en las mentes más jóvenes. Estoy segura de que se pronunciaron discursos loables inyectados de nacionalismo durante estas celebraciones oficiales, pero lo que recuerdo predominantemente son los elementos militares.

Entonces, ¿qué tipo de conexión puede establecerse entre el día en que nació la “patria” y una exposición que pretende demostrar el poderío militar bélico sumamente costoso para la “nación” cuya utilización final desconocemos? Porque guerras interestatales para defender el territorio venezolano no se han librado.

Me pregunto, ¿existe orgullo nacional ahora que nos recuerdan a cada rato sobre nuestra posesión de patria? ¿Hay conciencia de que el 5 de julio un grupo de señores blancos criollos declararon el inicio oficial de la venezolanidad separada de España? ¿Tenemos idea de nación en el imaginario colectivo?

Este desorden ha aumentado los males de la América, inutilizándole los recursos y reclamaciones, y autorizando la impunidad de los gobernantes de España para insultar y oprimir esta parte de la nación, dejándola sin el amparo y garantía de las leyes.

Sustituyamos “América” por (la República Bolivariana de) Venezuela, suprimamos “de España”, y veamos las ironías de la historia. No me sorprende entonces que vayamos a la playa para ahogar nuestra realidad.

*Extractos de las letras de la canción Sentimiento Nacional por Guaco:

Cada región tiene sus cosas sabrosas

Y esas cosas tienen su aroma y color

Aroma especial que viene de sus mujeres

Color del sol, ferias, gaitas y placeres

Es algo que llevamos dentro

que nos mantiene contentos,

auténtico y nacional