VERDE

Hubo tiempos en los que eras más amable: ejemplo latinoamericano de desarrollo y progreso, hogar de construcciones de vanguardia arquitectónica y sitio de encuentro para tu población cada vez más dilatada. Yo todavía era muy joven y no te conocí con tu mejor cara.

Me gustaría verte limpia, que tus calles me invitaran a recorrerlas con tranquilidad, sentirme libre.

A pesar de todo, eres mi hogar. En ti nací, en ti crecí y espero seguir envejeciendo en ti también. Aquí estoy. Aquí sigo.

La neblina que baja de tu montaña acompaña la frescura de las mañanas. Tu sol nunca deja de ser amable, aún al mediodía cuando éste se encuentra más bravo. La brisa acogedora de las tardes produce una música placentera cuando mueve las ramas de los tantos árboles que te adornan.

Sí, los árboles que han sobrevivido la modernidad. La naturaleza que se cuela en todos los espacios que las construcciones han dejado vacíos. Chaguaramos inmensos, jabillos copiosos, mijaos fuertes, apamates coloridos, araguaneyes cuyas flores parecieran ser diamantes en el cielo, e inclusive especies extranjeras como sauces y pinos. Verde, la ciudad verde.

Tus temporadas de lluvia limpian y depuran. Son fuertes, pero el resultado vale la pena: el cielo se aclara, las nubes se aplanan y el aire se vuelve más liviano. El olor a naturaleza, a tierra mojada, hace pensar en tiempos precolombinos cuando la intervención del hombre aún estaba ausente.

Caracas, ahora lo veo: no eres tú, somos nosotros.

la foto (1)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s